Dos teólogos alemanes defienden a los cuatro cardenales y su Dubia

freiburgMaike Hickson, 21 de diciembre de 2016

Dos teólogos alemanes -los profesores Jan-Heiner Tück y Helmut Hoping- han levantado también sus voces en apoyo de los 4 cardenales y su dubia presentada sobre Amoris Laetitia. Lo que ambos tienen en común es que una vez trabajaron juntos en la Universidad de Friburgo en Alemania y que ambos ahora escriben para periódicos europeos notablemente prestigiosos y por lo tanto ya tienen un público más amplio para sus reflexiones publicadas.

Jan-Heiner Tück, ex-profesor de teología dogmática en la Universidad de Friburgo, que ahora enseña en la Universidad de Viena en Austria, es colaborador habitual del importante periódico suizo Neue Zürcher Zeitung. Generalmente es conocido por su experiencia en cuestiones relacionadas con el Concilio Vaticano II; también ha sido muy crítico de cualquier integración canónica más generosamente propuesta o permitida de la Sociedad de San Pío X sin sus anteriores retracciones doctrinales y correcciones. Por lo tanto, su ahora defensa pública del dubia de los cuatro cardenales podría tener incluso un peso especial, porque no se conoce como un teólogo tradicional-católico.

Jan-Heiner Tück, Profesor de Teología Dogmática de la Universidad de Viena en Austria y colaborador habitual del Neue Zürcher Zeitung (Suiza).
Jan-Heiner Tück, Profesor de Teología Dogmática de la Universidad de Viena en Austria y colaborador habitual del Neue Zürcher Zeitung (Suiza).

En una entrevista del 17 de diciembre con el portal de noticias austríaco KirchenZeitung im Netz, el profesor Tück ha dicho sin embargo ahora que el papa Francisco debe proporcionar “aclaraciones adicionales” con respecto a su exhortación apostólica Amoris Laetitia. Pues la Iglesia se encuentra actualmente “en medio de una controversia de interpretaciones” con respecto a este documento papal, como Tück lo ve. Es importante destacar que el teólogo incluso subraya que el propio Papa Francisco debería dejar claro si apunta a un “desarrollo ulterior” de la doctrina y la práctica al tratar con los divorciados “casados de nuevo”.

Tück también apunta, con respecto a la dubia de los Cuatro Cardenales, lo siguiente:

“Que [es decir, el hecho de que los 4 c. emitieran su dubia] demuestra que Francisco fue un paso más allá que sus predecesores con respecto a la cuestión de cómo tratar con los divorciados casados de nuevo. Decidió no decidir esta cuestión para todos los casos recomendando un camino de acompañamiento. Entonces, al final, es muy posible, en casos individuales, dar la Sagrada Comunión a los divorciados casados de nuevo. Este es un desarrollo adicional que se debe nombrar claramente como tal. El hecho de que no se haya realizado es también una razón por la cual los cuatro cardenales han levantado ahora sus voces.”

Por lo tanto, en su imparcialidad, el profesor Tück habla y dice lo que muchos observadores católicos piensan, es decir, que el papa Francisco debería ser claro y franco sobre cuáles son sus planes de reforma, en lugar de usar a sus amigos y periodistas favorables para hablar por él; a menudo de manera indirecta. A los ojos de Tück, la iniciativa de los cuatro cardenales, por lo tanto, no es en absoluto un escándalo: “Considero exagerado hacer de esto un escándalo”. Francisco siempre ha dicho que acepta la crítica. Al mismo tiempo, es un procedimiento único que los cardenales (más críticamente y en público ahora) siguen un asunto después de la publicación del Papa de un documento post-sinodal. Tück repite esta afirmación en otra parte de la entrevista cuando afirma que “sería bueno que el propio papa Francisco, mientras está todavía en el cargo, pudiera llevar a cabo algunas aclaraciones [sobre Amoris Laetitia]. ”

Esta línea de argumentación justa y bien planteada, tal como se presenta aquí, proviene principalmente de un teólogo que admira al papa Francisco. En la misma entrevista, elogia al papa por haber cambiado la percepción de la iglesia Católica en el mundo y por haber promovido la idea de dar la bienvenida a los refugiados en Europa.

P. Helmut Hoping, profesor de Teología Dogmática de la Universidad de Freiburg y columnista del Frankfurter Allgemeine Zeitung.
P. Helmut Hoping, profesor de Teología Dogmática de la Universidad de Freiburg y columnista del Frankfurter Allgemeine Zeitung.

 

 

 

Para un comentario más detallado sobre el asunto de Amoris Laetitia y el dubia de los 4 cardenales, podemos recurrir al profesor Hoping. El profesor de Freiburg, Helmut Hoping, el segundo teólogo dogmático alemán que ahora ha levantado su voz en defensa de los cuatro cardenales, no parece tan positivamente impresionado con el papa Francisco, y su propia respuesta es más completa y más sustantiva, así como más detallada. Uno de sus dos artículos sobre Amoris Laetitia, que escribió para el prominente periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, publicado el 17 de noviembre de 2016, se titula “Un aleluya por el adulterio” (Ein Halleluja für den Seitensprung) y se presenta con las siguientes palabras de indignación:

“El documento papal Amoris Laetitia sobre la enseñanza sobre el matrimonio y la familia está dividiendo la Iglesia Universal. Recientemente cuatro cardenales se rebelaron con una detallada intervención (dubia) contra este texto magistral. ¿Puede el Papa Francisco – como él dice – confiar aquí en la autoridad de Santo Tomás de Aquino?”

Hoping quiere especialmente refutar la afirmación del cardenal Kasper de que Amoris Laetitia se basa en los pensamientos de santo Tomás de Aquino. Pues Hoping hace hincapié en que la “enseñanza de las virtudes de Tomás de Aquino está embebida en una ética normativa” – en contraposición a la visión de Francisco y Kasper que ven principalmente, y mucho más subjetivamente, su enseñanza sobre las virtudes. Así, cualquier virtud -como la primera virtud cardinal de la prudencia- tiene que orientarse de acuerdo con “la ley natural y la Ley Divina, además de la [positiva] ley humana”, explica Hoping. Así, no se puede hacer uso de la enseñanza de las virtudes “para reemplazarlas [estas normas], sino más bien para implementarlas”.

Así, según Hoping , cualquier virtud tiene que orientarse según las normas éticas , y no ser independientes de ellas. Y la enseñanza de santo Tomás de Aquino sobre el matrimonio considera al matrimonio como “parte de la ley natural, pero al mismo tiempo también parte de la Ley Divina.” El adulterio es, por lo tanto, “un acto intrínsecamente perverso en términos naturales”. Los actos que pertenecen a esta categoría, añade el teólogo alemán, nunca son justificables, a diferencia de actos como el asesinato de una persona que podría estar justificado en una situación de justa y proporcionada autodefensa.

Hoping advierte que Amoris Laetitia nunca cita a Tomás de Aquino con referencia a estos pasajes específicos, ni a ningún otro pasaje sobre el matrimonio, como tal, aunque abiertamente declare usar Tomás de Aquino como fuente de su nuevo “enfoque pastoral” para divorciados vueltos a casar. El teólogo alemán añade: “Es sorprendente que ninguna cita de Santo Tomás se refiera al matrimonio ni a la recepción de los sacramentos, a pesar de que este es el asunto del que principalmente trata Amoris Laetitia”. Para detallar más sólidamente su argumentación, Hoping indica: Santo Tomás no debe y no puede ser utilizado justamente “como una autoridad” con respecto a la enseñanza innovadora en Amoris Laetitia, especialmente en su octavo capítulo.

Hoping también afirma que -contrariamente a la afirmación de Kasper de que “Amoris Laetitia no cambia una iota de la enseñanza”- el documento papal realmente cambia la enseñanza de la iglesia. Y Hoping apunta:

“El documento ya no considera una relación sexual fuera de un matrimonio existente en cada caso como ilícito (AL 301). Por el contrario, ahora depende de las circunstancias si un acto determinado es adulterio o no.”

Lo importante es que Hoping concluye con las palabras: “De éste modo, Amoris Laetitia parte de un punto central de la propia doctrina del papa Juan Pablo II sobre el matrimonio y la sexualidad que él mismo adhirió, y con Santo Tomás a una decisiva tradición magisterial”. El mismo Hoping recuerda a la iglesia, en este contexto, la importancia de la justicia en relación con la misericordia. También desafía a Amoris Laetitia al preguntar si existen o no dos matrimonios válidos al mismo tiempo cuando hay una pareja “casada de nuevo” que ha encontrado la aprobación según las nuevas directrices de Amoris Laetitia. El erudito alemán concluye su artículo con estas palabras: “El documento Amoris Laetitia omite responder a esta pregunta central, pregunta que ella misma ha provocado”.

Sobre el fondo de esta refutación bien fundamentada y bien razonada de Amoris Laetitia, es muy comprensible que el profesor Hoping, después de la publicación de la dubia y de la posterior crítica dirigida a los 4 cardenales, volviera una vez más al público con la defensa de los 4 cardenales. En un artículo del 7 de diciembre de 2016, declara que “porque esto [la cuestión de cómo tratar a los divorciados y “casados de nuevo”] no está claramente presentado en el documento [AL], lo que provoca interpretaciones contradictorias en todo el mundo, los cuatro cardenales piden al Papa una aclaración”.

Hoping explica que los cuatro cardenales presentan sus preguntas con un tono objetivo, una de ellas es si el adulterio todavía se considera un acto intrínsecamente malo. Para él, está claro que los cuatro cardenales “frustran la admisión de los divorciados casados de nuevo al Sacramento, lo que Francisco obviamente tiene en mente, pero que no es la conclusión convincente de su documento”.

En este contexto, Hoping se muestra sorprendido por las críticas del padre Antonio Spadaro, S.J. según las cuales los Cuatro Cardenales estarían otorgando una “vía divisiva”. “Artillería pesada” es también utilizada por los “prelados de alto rango” como el cardenal Joseph William Tobin, de Newark, que ahora incluso acusa a sus cuatro compañeros cardenales de “herejía”. Según Hoping, este último, sin embargo, “pasa por alto en su celo que las preguntas como tales -incluso si pertenecen a un texto magisterial- no pueden ser inherentemente heréticas”. El teólogo alemán también recuerda a los lectores que las primeras palabras de Monseñor Pío Vito Pinto fueron que la iniciativa de los 4 cardenales eran un “enorme escándalo”, y que el Papa podría quitarles sus capelos rojos. Aunque Francisco no lo haría debido a su abundante misericordia petrina.

1) P. Antonio Spadaro, S.J., Director de la revista La Civiltà Cattolica; 2) cardenal  Joseph William Tobin, Obispo de Newark NJ; 3) Mons. Pío Vito Pinto, Decano del Tribunal de la Rota Romana.
1) P. Antonio Spadaro, S.J., Director de la revista La Civiltà Cattolica; 2) cardenal Joseph William Tobin, Obispo de Newark NJ; 3) Mons. Pío Vito Pinto, Decano del Tribunal de la Rota Romana.

Hoping también se refirió en este contexto a la intervención del Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), quien recordó a la iglesia Católica y a otros, la indispensable enseñanza sobre el matrimonio de los papas anteriores, y la carta de la CDF de 1994 con respecto a los divorciados “casados de nuevo”. Pero Hoping añade: “Sin embargo, la intervención de Müller no ha sido autorizada por el Papa. De este modo, las cuestiones magisteriales se resolverán de una manera puramente práctica (y de manera diferente, según las conferencias de los obispos individuales), ya que una claridad normativa final y vinculante no se materializa”Esta observación es muy importante y esta es la razón por la que en OnePeterFive, pidieron repetidamente al cardenal Müller que haga una declaración aún más clara y autorizada, en aras de la salvación de las almas.

Como Hoping claramente dice, el debate sobre Amoris Laetitia trata de la cuestión de la enseñanza sobre la Sacramento del Matrimonio. “Mientras que uno se aferre a ella”, explica el teólogo alemán de Friburgo, “la unión de los divorciados casados de nuevo no puede ser un matrimonio válido a los ojos de la Iglesia”. El pone su dedo en la llaga cuando dice:

“Se trata de la cuestión de cómo la Iglesia Católica quiere tratar la pluralidad de relaciones sexuales, ya sea un matrimonio civil sin ceremonia eclesial, o una asociación entre personas del mismo sexo. Para los obispos y teólogos liberales, la cuestión de la comunión para los divorciados “casados” de nuevo (en Amoris Laeticia) es una puerta abierta para la revisión [más laxa] de toda la moral sexual católica. Es decir, una vez que uno renuncia a la enseñanza tradicional vinculante -de acuerdo a la cual un matrimonio válidamente contraído entre una mujer y un hombre es el lugar exclusivo para practicar la sexualidad– la Iglesia podría también, al igual que la iglesia evangélica, darle la bendición , Incluso dentro del marco de una ceremonia religiosa, a relaciones que son similares al matrimonio”.

Para Hoping este debate es mucho más que una mera “controversia eclesial-política”; “Es por eso que ahora se lleva a cabo con tanta vehemencia”.

Es de esperar que los argumentos de estos dos eminentes teólogos -especialmente los de Hoping- cuyos argumentos han recibido ahora mucha atención en el mundo de habla alemana, puedan ahora también encontrar resonancia en el mundo de habla inglesa. Que sus dos nombres se añadan ahora a los muchos otros teólogos y estudiosos varios, como los 45 teólogos, que plantean serias dudas sobre el documento papal Amoris Laetitia.

Miedo: amenazas, censura y espionaje de Bergoglio, el capo

rome16 de diciembre de 2016 (LifeSiteNews) – Nuestra visita de 16-23 de noviembre a Roma fue la más dramática de las muchas otras que hemos realizado por trabajo durante los últimos 10 años. Después de reunirnos con cardenales, obispos y otros miembros de la agencia y el dicasterio del Vaticano, John-Henry Westen, nuestro nuevo reportero de Roma, Jan Bentz, y yo vimos un patrón consistente de ansiedad generalizada y miedo muy real entre fieles servidores de la Iglesia. Nunca hemos encontrado esto antes.

Muchos tenían miedo de ser destituidos de sus cargos, despedidos de sus empleos en las agencias del Vaticano o de enfrentarse a reprimendas severas, públicas o privadas, y a acusaciones personales de los que estaban alrededor del Papa o incluso de Francisco mismo.

Cerca del final de nuestra visita, un clérigo de muy alto nivel confirmó nuestras observaciones. Añadió: “Uno puede sentir el miedo. Es palpable “. Otro, que siempre ha estado dispuesto a discutir situaciones difíciles, inmediatamente nos dijo que no hablaría, ni siquiera extraoficialmente en confianza, sobre cualquiera de las controversias actuales. Nos dijeron que no le hiciera ninguna pregunta sobre estas cosas. Al final de esa visita pudimos abordar una de las controversias y la importante información desconocida para él fue apreciada.

La liberación de la carta de la dubia por los ahora conocidos como seis valientes cardenales, apoyados en silencio por al menos 20 a 30 otros cardenales, ha provocado claramente una intensa atmósfera de intimidación y temor en el Vaticano.

El 23 de noviembre, el periodista de LSN, Pete Baklinski, informó que el obispo Athanasius Schneider dijo estar “asombrado” por lo que llamó una “inusualmente violenta e intolerante” reacción, agregando que tal reacción va en contra de la llamada del Papa a la “aceptación de una pluralidad legítima de opiniones “.

El papado de Francisco ha creado un clima radicalmente diferente en Roma que el de Papa Juan Pablo II y Benedicto XVI, bajo los cuales Roma fue un lugar mucho más acogedor para una Cultura Católica de la Vida para guerreros como nosotros.

Otro relato del 23 de noviembre informó que los Cardenales Burke y Pell fueron removidos oficialmente de la Congregación para el Culto Divino y que “la membresía de la oficina fue recientemente destruida, con numerosos progresistas nombrados como reemplazos”. Eso dejó al fuertemente ortodoxo Card Sarah, cabeza de la congregación, neutralizada, silenciada.

El cardenal Ouellet, jefe de la Congregación de los Obispos, también se ha quedado con poca autoridad real, con subalternos progresistas, nombrados por Francisco, que tienen ahora mayor influencia sobre quién se elige como obispo. Los obispos que se nombran ahora generalmente tienden a ser de los puntos de vista más radicalmente liberales, como el obispo de San Diego, Robert McElroy. Y, por supuesto, el Cardenal Pell se ha visto impedido de proseguir sus muy necesarias reformas de las instituciones financieras vaticanas y los procedimientos que se dice que aún están plagados de corrupción.

La Academia para la Vida, originalmente fundada personalmente por el Papa San Juan Pablo II y por el también santo Dr. Jerome Lejeune, se ha cambiado drásticamente y el obispo Kasperita, el Arzobispo Vincenzo Paglia, ha sido elegido por el Papa Francisco para ser el nuevo jefe.

El requisito original de San Juan Pablo II y del Dr. Lejeune de que los miembros deben firmar una declaración de que defienden las enseñanzas pro-vida de la Iglesia ha sido removido, el mandato de la Academia ha sido cambiado a un tipo de prenda sin costuras que ahora incluirá un centrarse en el medio ambiente. Se han revocado las membresías permanentes de muchos de los miembros originales de la Academia. Probablemente no es una coincidencia que esto se haya hecho considerando que un número significativo.

Todas las universidades católicas en Roma son observadas y las conferencias de los profesores examinadas para asegurar que caen en línea con una interpretación liberal de Amoris Laetitia. Los clérigos son reportados a los superiores si son escuchados expresando preocupaciones sobre el Papa Francisco. Muchos tienen miedo de hablar abiertamente, aunque en el pasado siempre estuvieron muy dispuestos. Los reporteros del Vaticano nos dijeron que fueron advertidos en numerosas ocasiones de no informar sobre la dubia “. Es como si la Roma católica se convirtiera en un tipo de estado policial de la Iglesia debido a lo que se considera una gran amenaza de la carta dubia a ciertas agendas. En un artículo del 13 de diciembre en OnePeterFive, la comentarista del Vaticano, Maike Hickson declaró: “He oído informes de que el Vaticano es como un estado ocupado. Ciertas fuentes con las que he hablado temen que las comunicaciones con los funcionarios vaticanos estén siendo monitoreadas; Algunos incluso han reportado anomalías sospechosas en sus conversaciones telefónicas en las que, tras una llamada perdida, el audio de los últimos momentos de su conversación se ha repetido una y otra vez en un bucle, como si estuvieran escuchando una grabación.

Algunas personas que trabajan dentro del Vaticano están aconsejando a sus contactos en el exterior que no compartan información confidencial vía correo electrónico o sus teléfonos celulares emitidos por el Vaticano.

“Hickson continúa citando la respetada respuesta del corresponsal del Vaticano Ed Pentin a una pregunta en una extensa entrevista en Reginamag.com titulada,” ¿Hay un reinado de terror en el Vaticano? “Pentin respondió:” La reacción del Papa, de yendo hasta el punto de cuestionar el estado mental de los cardenales, ha sido leído como una manifestación de su propia rabia por haber desviado su agenda. Y en lugar de tomar a los cuatro cardenales en su palabra (han dicho que están actuando principalmente por la caridad hacia el Santo Padre, la justicia y la profunda preocupación pastoral), son vistos como adversarios.

Entiendo que también ha estado trabajando entre bastidores para asegurar que su agenda no se vea frustrada. De los artículos colocados estratégicamente en L’Osservatore Romano a los equívocos de aquellos que públicamente criticaron a la dubia cuando se le preguntó si el Papa les había pedido que lo hicieran, Francis ha estado actuando, como lo dijo un observador, como un lobbista político “detrás del escenario “. En las tres semanas posteriores a la publicación de la dubia, el Papa dio tres entrevistas a los medios de comunicación mundiales, cada uno de ellos con el objetivo de legitimar su posición y denigrar a sus críticos. Por último, es importante señalar que simplemente haciendo coincidir hechos con palabras procedentes del Papa y sus aliados, está claro que hay mentiras y engaños significativos que tienen lugar, así como calumnias y la mancha de reputación de aquellos etiquetados como “de derechas “sólo porque son públicamente críticos de Amoris Laetitia, o simplemente informan sobre tales críticas. Realmente me duele decirlo todo, porque como periodista católico no se quiere disminuir de ninguna manera la Oficina Petrina, pero siento que tengo la obligación de informar los hechos sobre lo que está sucediendo.

“Estas son palabras fuertes de este reportero del Vaticano siempre de primera categoría, que normalmente es de voz y de actitud muy suave. En otro artículo de LifeSite, informamos de la evaluación del obispo Atanasio sobre el deterioro de la situación en Roma, “La reacción a la dubia es una prueba del clima en el que realmente vivimos en la Iglesia en este momento”, dijo el obispo Schneider. “Vivimos en un clima de amenazas y de negación del diálogo hacia un grupo específico”. Schneider continuó diciendo que “el diálogo parece ser aceptado sólo si piensas como todos los demás, que es prácticamente como un régimen”. Schneider planteó Su experiencia en Rusia, donde nació en la época de la Unión Soviética. Sus padres fueron enviados por Stalin a los campos de trabajo, o “Gulags”, después de la Segunda Guerra Mundial. “Si usted no seguía la línea del partido o la cuestionaba, ni siquiera podría preguntar. Eso es para mí un paralelo muy claro con lo que está pasando ahora en las reacciones a las preguntas dubia de los Cardenales “.

La creciente hostilidad hacia los medios de comunicación fieles que se atreven a cuestionar simplemente con respeto las acciones o declaraciones de los que rodean a Fco. o del propio papa fue destacada especialmente en un informe de Reuters del 7 de diciembre.

“El uso de términos psicológicos precisos”, dijo el Papa Francis, dijo que los medios de comunicación escandalosos corrían el riesgo de ser víctimas de la coprofilia, (o una excitación sexual por excrementos,) y los consumidores de estos medios se arriesgaban a la coprofagia o comer excrementos “.

Así que ahora, si la traducción es correcta, como suelen suceder en la mayoría de los casos, si nos atrevemos a ver e informar de lo que es obviamente novedoso y que no da buena imagen del Papa o de sus estrechos colaboradores, somos “escandalosos”, ” comiendo excrementos “y siendo excitados sexualmente por estos excrementos que suponen informar la incómoda verdad.

¿Cómo puede un Papa, el Vicario de Cristo, hacer tan viles acusaciones? ¿Que pasó con el: “¿Quién soy yo para juzgar?”

Este artículo podría seguir y seguir, con muchos más ejemplos, como nuestro informe que el obispo jubilado católico griego Frangiskos Papamanolis arrojó a los cardenales por cometer los pecados de “apostasía” y “escándalo”, diciendo que reciben la Sagrada Comunión “sacrílegamente” por suscitar preocupaciones sobre el documento del Papa.

Cada día parece que hay más y más hostilidad orquestada contra cualquiera que se atreva a respaldar la dubia de los fieles cardenales, que se atreven a cuestionar respetuosamente las declaraciones y acciones del Papa Francisco, y a mencionar los absolutos morales de Cristo cristalinamente claros, maravillosamente y completamente expuestos por el Papa San Juan Pablo II en Familiaris Consortio y Veritatis Splendor.

Tenemos que preguntarnos a dónde va todo esto. Es profunda, profundamente preocupante. La frase común que oímos esa semana en Roma es que hay una “guerra” en la Iglesia – una guerra del “Espíritu del Vaticano II” progresistas contra los católicos ortodoxos. Una persona tras otra usó esa palabra, sorprendentemente.

Nunca he experimentado algo como esto en mi vida y estoy seguro de que la mayoría, si no todos los lectores regulares LifeSite, puede decir lo mismo.

Fuente: LifeSiteNews

Bergoglio político. El mito del pueblo elegido

papaproEl Papa de la misericordia es también el de los “movimientos populares” anticapitalistas y antiglobalización. Muere Castro, gana Trump, caen los regímenes populistas sudamericanos, pero él no se rinde: está seguro de que el futuro de la humanidad está en el pueblo de los excluidos

por Sandro Magister

ROMA, 11 de diciembre de 2016 – Es evidente que el pontificado de Francisco tiene dos pilares: el religioso y el político. El religioso es la lluvia de misericordia que purifica a todos y a todo. El político es la batalla a escala mundial contra “la economía que mata”, que el Papa quiere combatir junto a esos “movimientos populares” -la definición es suya-, en los que ve brillar el futuro de la humanidad.

Es necesario remontarse a Pablo VI para encontrar otro papa familiar con un diseño político orgánico, en su caso el de los partidos católicos europeos del siglo XX: en Italia, la DC de Alcide De Gasperi y en Alemania, el CDU de Konrad Adenauer. Jorge Mario Bergoglio es ajeno a esta tradición política europea, ya desaparecida. Como argentino, su humus es otro muy distinto. Y tiene un nombre que en Europa tiene una acepción negativa, pero no en la patria del Papa: populismo.

“La palabra pueblo no es una categoría lógica, es una categoría mística”, dijo Francisco el pasado mes de febrero, a su vuelta de México. Al poco tiempo, entrevistado por el también jesuita Antonio Spadaro, lo precisó. Más que “mística”, dijo, “en el sentido que todo lo que hace el pueblo es bueno”, es mejor decir “mítica”. “Se necesita un mito para entender al pueblo”.

Bergoglio cuenta este mito cada vez que se reúne con los “movimientos populares”. Hasta ahora lo ha hecho tres veces: la primera vez en Roma, en 2014; la segunda en Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra, en 2015; la tercera el pasado 5 de noviembre, de nuevo en Roma. Cada vez enardece al auditorio con discursos interminables, de unas treinta páginas cada uno, que juntos ya forman el manifiesto político de este Papa.

Los movimientos con los que se reúne Francisco no los ha creado él, eran preexistentes. No tienen nada que sea declaradamente católico. En parte son herederos de las memorables reuniones anticapitalistas y antiglobalización de Seattle y Porto Alegre. A ellos se añade la multitud de marginados de los cuales el Papa ve prorrumpir “ese torrente de energía moral que nace de la implicación de los excluidos en la construcción del destino del planeta”.

Francisco confía a estos “rechazados de la sociedad” un futuro hecho de tierra, casa y trabajo para todos gracias a un movimiento ascendente de llegada de estos al poder, que “trasciende los procedimientos lógicos de la democracia formal”. El 5 de noviembre el Papa dijo a los “movimientos populares” que había llegado el tiempo de dar el salto a la política “para revitalizar y refundar las democracias, que están atravesando una verdadera crisis”.

Y si para esta revolución mundial es necesario un líder, hay quien ya lo ha señalado precisamente en el Papa. Es lo que hizo hace un año en el Teatro Cervantes de Buenos Aires el filósofo italiano Gianni Vattimo, voz escuchada por la ultraizquierda mundial, cuando peroró la causa de una nueva Internacional “comunista y papista”, con Francisco como su líder indiscutible, para combatir y ganar la “guerra de clase” del siglo XXI. Al lado de Vattimo se sentaba un complacido monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, argentino, estrecho colaborador del Papa Bergoglio en el Vaticano.

Las potencias contra las que se rebela el pueblo de los excluidos son, en la visión del Papa, “los sistemas económicos que para sobrevivir deben hacer la guerra y sanar así las balanzas económicas”. Ésta es su clave de explicación de la “guerra mundial a trozos” y del propio terrorismo islámico.

Mientras tanto asistimos a un revés tras otro de las izquierdas populistas sudamericanas hacia las que Bergoglio manifiesta tanta simpatía: en Argentina, en Brasil, en Perú, en Venezuela.

Para consolar parcialmente al Papa, llega de este último país el nuevo superior general de la Compañía de Jesús, el padre Arturo Sosa Abascal, que ha escrito y enseñado toda la vida política y ciencias sociales, y que fue marxista en su juventud y luego defensor de la llegada al poder de Hugo Chávez, es decir, de la persona que ha llevado al “pueblo” venezolano al desastre.

Pero para alterar la política del Papa Francisco han llegado también la muerte de Fidel Castro y la elección de Donald Trump; éste sorprendentemente votado precisamente por los “excluidos” de la gran industria capitalista.

__________
Esta nota ha sido publicada en “L’Espresso” n. 50 del 2016, en los kioscos el 11 de diciembre, en la página de opinión titulada “Settimo cielo” confiada a Sandro Magister.

A Francisco no le gustan los seminarios. Porque forman sacerdotes “rígidos” e incapaces de “discernimiento”

seminaristasEn pocos días, un aluvión de reprimendas. De éstas se trasluce la irritación del Papa por las críticas a “Amoris laetitia”, fruto también ellas, a su juicio, de una mentalidad legalista y decadente

por Sandro Magister

ROMA, 16 de diciembre de 2016 – En este cuarto otoño de su pontificado, Jorge Mario Bergoglio está mostrando una preocupación especial por los seminarios, es decir, por la formación de los nuevos sacerdotes.

El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada [Concepción de María], la Congregación vaticana para el Clero ha publicado una nueva “Ratio fundamentalis” de 90 páginas para los seminarios de todo el mundo, que en realidad se diferencia poco de las anteriores instrucciones emanadas en el 2005 y, por ejemplo, repite también la prohibición de admitir al seminario y a las órdenes sagradas “a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan la llamada cultura gay”:

> Il dono della vocazione presbiterale

Esta reconfirmación de la prohibición ha suscitado la previsible protesta de los que se esperaban del papa Francisco una “apertura”, conforme a su célebre frase “¿Quién soy yo para juzgar?”. Y el jesuita Thomas Reese, ex director de “America”, fue el más locuaz en la reivindicación de la no-discriminación de los sacerdotes gays, que según dice serían “entre el 20 y el 60 por ciento” de todo el clero católico:

> Yes, there are lots of good gay priests

Pero es difícil pensar que la confirmación de la prohibición se le haya escapado al Papa, quien tiene uno de sus más obsecuentes ejecutores justamente en el cardenal Beniamino Stella, prefecto de la Congregación para el Clero. Y también para Bergoglio una cosa es la teoría, otra la práctica, vista la cantidad de prelados homosexuales en el círculo de sus más estrechos colaboradores y confidentes.

Más que la publicación de la “Ratio”, el verdadero indicador de por qué los seminarios están tan cerca del corazón del Papa está dado por los discursos que ha dedicado últimamente al tema.

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Ante todo, se debe tener en cuenta lo que Francisco dijo el pasado 24 de octubre al encontrarse con los jesuitas reunidos para elegir su nuevo prepósito general, en la transcripción publicada en “La Civiltà Cattolica” del 10 de diciembre:

“El discernimiento, la capacidad de discernir, es el elemento clave. Y estoy notando justamente la carencia del discernimiento en la formación de los sacerdotes. En efecto, corremos el riesgo de habituarnos al ‘blanco o negro’ y a lo que es legal. En principio, estamos bastante cerrados al discernimiento. Una cosa es clara: hoy, en una cierta cantidad de seminarios ha vuelto a instaurarse una rigidez que no es cercana a un discernimiento de las situaciones. Es algo peligroso, porque puede conducir a una concepción de la moral que tiene un sentido casuístico. […]

“Yo y los de mi generación – quizás no los más jóvenes, pero mi generación y alguna de las posteriores – hemos sido educados en una escolástica decadente. Con un manual estudiábamos la teología y también la filosofía. […] Fue esa escolástica decadente la que provocó la actitud casuística. Y es curioso: los que enseñaban la materia ‘Sacramento de la penitencia’, en la Facultad de Teología, habitualmente – pero no en todas partes – eran profesores de moral sacramental. Todo el ámbito moral se reducía al ‘se puede’, ‘no se puede’, ‘hasta aquí sí y hasta aquí no’. […] Era una moral muy ajena al discernimiento. […] Creo que Bernard Häring fue el primero que comenzó a buscar una nueva vía para hacer reflorecer la teología moral. Obviamente, en nuestros días la teología moral ha hecho muchos progresos en sus reflexiones y en su madurez; ahora no es más casuística”.

Como es fácil advertir, la polémica de Bergoglio contra la “rigidez” que él ve enseñada también hoy en los seminarios se entrecruza con la muy importante y grave controversia que divide hoy a la Iglesia en la interpretación y aplicación de “Amoris laetitia”, sobre la cuestión clave de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar.

Basta ver la coincidencia también terminológica entre lo que el Papa dijo en esta conversación con los jesuitas y la no-respuesta telegráfica dada por él en la entrevista publicada en “Avvenire” el 18 de noviembre a las cinco “dubia” hechas públicas por cuatro cardenales precisamente respecto a la exhortación post-sinodal:

“Algunos siguen sin comprender, o blanco o negro, aunque es en el fluir de la vida que se debe discernir”.

*

En segundo lugar, el “discernimiento” es palabra clave también de los lineamientos para los seminarios publicados el 8 de diciembre.

Lo ha subrayado el cardenal Stella en “L’Osservatore Romano” del mismo día, en una entrevista de presentación de la “Ratio”:

“El discernimiento es un don que los pastores dejen ejercitar en sí mismos y, más todavía, en los ambientes pastorales, para acompañar y leer en profundidad sobre todo las situaciones existenciales más complejas, por las cuales muchas veces las personas confiadas a nosotros están marcadas, apesumbradas y heridas”.

Y para despejar toda duda que sea ésta la mayor preocupación del Papa, Stella prosiguió citando una frase justamente de las palabras dichas por Francisco a los jesuitas:

“Una cosa es clara: hoy, en una cierta cantidad de seminarios ha vuelto a instaurarse una rigidez que no es cercana a un discernimiento de las situaciones”.

*

Pero todavía más explícito y agrio ha sido el Papa al dirigirse a los seminaristas y a los superiores del seminario mayor de Roma, en la homilía de la Misa del 9 de diciembre en la capilla de Casa Santa Marta:

> Preti autentici

Se dijo que la relación entre Francisco, que es el obispo de Roma, y su seminario no ha sido nunca feliz.

Con Juan Pablo II y Benedicto XVI se había consolidado la tradición que el Papa se dirigiera al menos una vez al año para dictar una meditación a los seminaristas, en la fiesta de la Virgen de la Confianza.

Pero Bergoglio, apenas elegido Papa, interrumpió esta tradición y canceló las visitas. Una sola vez concedió a los seminaristas romanos un fugaz saludo, al término de la ordenación a obispo, en San Juan de Letrán, del nuevo auxiliar de la diócesis, Angelo De Donatis, el 9 de noviembre del 2015. Y se dispuso a entrar a saludarlos él solo, dejando bruscamente fuera de la puerta tanto al cardenal vicario que lo acompañaba, Agostino Vallini, como al rector y a los otros superiores, que se aprestaban a rendirle los honores de rigor.

Francisco no explicó jamás en público los motivos de su aversión. Y ni siquiera quiso destacar la invitación dirigida por él a los seminaristas y a los superiores del seminario mayor – pero sin la presencia del cardenal vicario y de los obispos auxiliares – para asistir a su Misa en Santa Marta el 9 de diciembre pasado.

Pero en la homilía hizo surgir todas sus preocupaciones respecto a la actual formación del clero, sin importarle que las vertía sobre los desventurados presentes, tratados como si fuesen ellos los culpables.

He aquí algunos pasajes, tomados del informe oficial de “L’Osservatore Romano”:

“Para hacerse importantes, los sacerdotes emprenden el camino de la rigidez: muchas veces, alejados de la gente, no saben qué es el dolor humano; perdonan lo que aprendieron en su casa, con el trabajo del papá, de la mamá, del abuelo, de la abuela, de los hermanos”. Al perder “estas cosas son rígidos, esos rígidos que cargan sobre los fieles muchas cosas que ellos no llevan”.

“La rigidez” significa “látigo en la mano con el pueblo de Dios: esto no se puede, esto no se puede”. Y “mucha gente que se acerca buscando un poco de consolación, un poco de comprensión, se aleja a causa de esta rigidez”. Pero “la rigidez no se puede mantener mucho tiempo, totalmente”. Además, “fundamentalmente es esquizoide: usted terminará por parecer rígido pero por dentro será un desastre”.

Y “con la rigidez” está también “la mundanidad”. En este sentido, “un sacerdote mundano, rígido, es un sacerdote insatisfecho porque ha tomado el camino equivocado”. Justamente “a propósito de la rigidez y la mundanidad” Francisco quiso hacer referencia a un episodio, “acontecido hace tiempo: se acercó a mí un anciano monseñor de la curia que trabaja, un hombre normal, un hombre bueno, enamorado de Jesús, y me contó que había ido a Euroclero a comprarse un par de camisas y vio delante del espejo a un joven – él pensaba que no tenía más de veinticinco años, que o bien era un sacerdote joven o que estaba a punto de ser sacerdote –, frente al espejo, con una capa, grande, larga, con terciopelo, la cadena de plata, y se miraba. Después tomó el [sombrero con forma de] ‘saturno’, se lo puso y se miraba: un rígido mundano”. Y “ese sacerdote – es sabio ese monseñor, muy sabio – logró superar el dolor con un golpe de sano humorismo y agregó: ‘¡Y luego se dice que la Iglesia no permite el sacerdocio a las mujeres!'”. Es así “que el oficio que desempeña el sacerdote cuando se convierte en funcionario termina en el ridículo, siempre”.

Curiosamente, del breve video difundido por el Centro Televisivo Vaticano resulta que ninguno de los seminaristas romanos presentes en la Misa vestía la sotana, un vestido “de mujer” que a Bergoglio no le gusta:

> Casa Santa Marta, Santa Messa del 9 dicembre 2016

Pero por el contrario aparecen todos con sotana los numerosos seminaristas del Pontificio Seminario regional pugliese “Pio XI”, recibidos por el Papa el día después en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, junto a sus obispos:

> Udienza Pontificio Seminario Regionale Pugliese “Pio XI”, 10 dicembre 2016

Para esta audiencia los funcionarios papales habían preparado un discurso escrito, pero que Francisco no leyó sino que lo sustituyó con uno de sus discursos improvisados.

Un discurso muy cálido, totalmente pronunciado en sentido positivo, sin una pizca de esa amargura que exudó en la homilía con sus seminaristas de Roma, y coronado por un festivo amontonamiento de seminaristas en torno al Papa (ver foto).

He aquí la transcripción íntegra:

> Grazie tante…

Queda como un misterio el por qué de este doble registro, negativo con los seminaristas de Roma y positivo con los de Puglia.

Así como queda por explicar la dramática carestía de vocaciones al sacerdocio que sufrió la diócesis de Buenos Aires, en los quince años de Bergoglio como arzobispo:

> La crisis de vocaciones impacta en la Iglesia

Más allá del estado actual del diálogo entre el gobierno y la oposición

urosaMás allá del estado actual del diálogo entre el gobierno y la oposición

CARACAS – Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas

No soy analista político, por eso más allá del diálogo, me voy a limitar a algunas apreciaciones sobre la realidad actual desde el punto de vista personal, como venezolano y Cardenal Arzobispo de Caracas

Los Obispos, entre ellos el Cardenal Porras, Mons. Padrón y yo, hemos dicho ya que no estamos contentos con la marcha del diálogo por su lentitud y porque especialmente el Gobierno no da señales de credibilidad, al incumplir algunas exigencias, no sólo de la oposición, sino de todo el pueblo venezolano, y que habían acordado sus representantes en la Mesa de Diálogo en la reunión del 30 de octubre:

-Promover la resolución de la grave crisis de escasez de alimentos y medicamentos

-Revisar la situación de las personas privadas de libertad (presos políticos)

-Permitir la actuación constitucional de la Asamblea Nacional, es decir, restituirle su rol constitucional.

-Concordar un calendario electoral.

Un elemento muy importante para calibrar las debilidades de la marcha del diálogo es la Carta del cardenal Parolin, Secretario de Estado de Su Santidad el Papa, que después del Papa es la máxima autoridad de la Santa Sede. Recordemos que la Santa Sede es uno de los acompañantes del diálogo.

En su carta, seria, ponderada y respetuosa, el C. Parolin señala precisamente la omisión en el cumplimiento de esos puntos.

Finalmente

Independientemente de si continúe o no el diálogo, es preciso que:

el Gobierno Nacional comprenda la urgencia de cumplir ese acuerdo del 30 de octubre, y tome las medidas necesarias para resolver la grave crisis política de bloqueo de funcionamiento del Estado por el bloqueo a la Asamblea Nacional, De hecho, el bloqueo de la Asamblea convierte al Gobierno en una dictadura real.
Para ello se debe resolver el problema de los diputados de Amazonas.

También hay que resolver los gravísimos problemas económicos y sociales que agobian al pueblo venezolano.

Atender el clamor del pueblo, que exige la liberación de los detenidos por razones políticas. Hay instrumentos legales para ello.
Por otra parte: es preciso que se tomen las medidas económicas estructurales necesarias para detener la inflación y la devaluación de nuestra divisa.

Es preciso que se eliminen las OLP, que han dado como resultado muchas muertes en varios de esas operaciones, en contra de los derechos humanos y de la vida de muchos inocentes. Buscar otra forma de combatir la delincuencia y proteger al pueblo venezolano.
Repito; hago votos porque el Gobierno cumpla con los acuerdos del diálogo y con las exigencias del pueblo, para que se despeje la grave crisis actual, y se evite una probable tragedia nacional.

Fuente: Revista SIC (Centro Gumilla, Caracas).

El Patriarca de Venecia a Milán

Esta misma mañana el cardenal Ouellet, Prefecto de la Congregación de los Obispos, anunció la decisión del congreso asesor del jueves pasado en el que se discutían cuatro nombres episcopales para la sede ambrosiana a la sucesión de Tettamanzi. De lo indicado por el cardenal Ouellet, proveniente de la importante reunión, drena la nominación del cardenal Ángelo Scola como el candidato más votado. 

El nombre del patriarca de Venecia, según algunas indiscreciones que han surgido, habría obtenido alrededor de veinte votos. Los cardenales y obispos miembros de la Congregación son 32 y al menos dos de ellos estaban ausentes. Esto significa que dos tercios de los presentes se expresaron en favor de Scola. El nombre del cardenal Scola era el primero de la lista a discutir, aunque otros nombres como el del obispo de Rimini, Francesco Lambiasi, y el del observador permanente de la Santa Sede al Consejo de Europa, Aldo Giordano, también habrían obtenido importante caudal de votos, aunque también trascendió que un par de consentimientos se dieron a favor del actual nuncio en Venezuela, Mons. Pietro Paroli, del cual algunas voces hablan ahora como candidato a ser el nuevo Patriarca de Venecia.   

Asimismo, según lo que indican algunas indiscreciones que se oyen en Roma hoy (imposible de verificar según Tornielli), el Santo Padre habría decidido ya, esta misma mañana, el nombre del sucesor del cardenal Dionisio Tettamanzi en la importantísima diócesis de Milán. Según Tornielli y otros, no es posible aun saber que cosa ha sucedido, incluso si la decisión ya ha sido plenamente tomada. De todos modos, es común reconocer que, de haber estado la candidatura de Scola hace mucho tiempo entre las más probables en la mente del Pontífice, ahora lo indicado hoy otorga indicios conocidos en el entorno de los colaboradores de la curia romana.

Con todo ello y desde hoy, en Roma se escucha con firmeza, salvo improbables sorpresas de última hora, que Ángelo Scola irá a Milán y ya no es simple conjetura.

Sucumbíos: Retrospectiva 2008-2009

Casi un año antes de que se designara al P. Rafael Ibarguren Sch. EP, como Administrador Apostólico de San Miguel de Sucumbíos (Ecuador), en diciembre de 2009 Monseñor Filipo Santoro, obispo de Petrópolis (RJ), Brasil, llegó a la provincia de Sucumbíos delegado por el papa Benedicto XVI. Se trató de un Visitador Apostólico delegado por la Santa Sede, para que levante un informe sobre la situación pastoral y social de la Iglesia San Miguel de Sucumbíos.

Monseñor Gonzalo López Marañón obispo de la Iglesia San Miguel de Sucumbíos, quien un año antes de la visita de Mons. Santoro ya había presentado su dimisión formal, sostuvo que el Visitador Apostólico mantendría reuniones de trabajo con las diferentes unidades pastorales de la Iglesia de Sucumbíos y con otras autoridades del cantón y la provincia (1).

Se trataba de una especie de exámen que debió pasar la Iglesia de Sucumbíos previo al formal cambio de obispo. Es así que, Mons. Gonzalo López Marañón, durante la visita de Santoro, Obispo de Petrópolis, descartaba a sus “allegados de ISAMIS” que el delegado del papa revele el nombre del nuevo obispo que lo reemplazaría en Sucumbíos, pues, explicaba que esa facultad es exclusiva del papa Benedicto XVI.

De los detalles de la visita apostólica de Mons. Santoro a Sucumbíos, tenemos algunas noticias y eventos parciales o preliminares. Sin embargo, del informe final elaborado por el Visitador Apostólico, Mons. Santoro, poco se sabe y muy pocos son quienes conocen el informe.

No obstante que se estima y se sabe que ese informe del Visitador Apostólico a Sucumbíos sustanció la postura del entonces Prefecto de la romana congregación de Propaganda Fide, Card. Iván Dias, extraoficialmente circulan algunas nociones preliminares de lo que el informe final de Mons. Filipo Santoro debe contener. Entre estas –y otras cosas– cabe mencionar aquí, de momento, lo siguiente (2):

1. El juicio de fondo se apoya en la afirmación de la V Conferencia de Aparecida “estamos ante un cambio de época, y no simplemente una época de cambio” indicando la necesidad de una transformación profunda, no solo de correcciones ocasionales.

2. En el Vicariato de San Miguel de Sucumbíos ha llegado el momento de realizar no solo un cambio, sino que se hace necesaria y urgente una revisión global del camino recorrido; se impone, por tanto, también para esta jurisdicción eclesiástica, un “cambio de época”. Por eso, en el proceso que comenzó hace 40 años, es indispensable un cambio, un nuevo comienzo, un nuevo modelo de Iglesia.

3. Han nacido ministerios instituidos de laicos, llegando a impregnar la sociedad, particularmente al comienzo cuando la fundación de la Iglesia ha coincidido con la fundación de la sociedad. (…) El trabajo social ha sido el aspecto dominante desde el año 70 hasta el 81.

Todo este fervor es llevado adelante pero según una concepción que privilegia la acción social a favor de los pobres sobre el anuncio puro y simple del Evangelio. Se daba énfasis a los laicos y al trabajo de la comunidad y de los ministerios laicales, dejando a un lado, sea por criterio, sea como praxis el ministerio ordenado y la vocación a la vida consagrada. Todo según los rigurosos cánones de la teología de la liberación.

Se ha constatado que el cuadro de laicos que ha producido todo este proceso, durante 40 años, ha envejecido y no ha sido renovado.

4. “También para la Iglesia de Sucumbíos, la urgencia no es hacer cosas en el campo social y algunas otras cosas en el campo de la evangelización, sino partir de Cristo y hacer posible hoy el encuentro con el Señor, con la fascinación y estupor con que le han visto los primeros apóstoles, Juan y Andrés “¿Maestro, dónde vives?” (…) El punto central (…) que da validez a todo lo demás, es la “centralidad de la fe.”

“No [se trata de solo] enseñar cosas sobre Cristo. Ayudar a encontrarse con Él. Dar testimonio explícito de Cristo. Anuncio explícito de Cristo, sin limitarse a la acción social al estilo de una ONG”.

La comunidad, los ministerios, los grupos deben existir en función de la misión, del anuncio explícito de Cristo, superando la división entre evangelización y acción social”.

5. “Se impone la opción por la pastoral vocacional, específicamente por el ministerio sacerdotal y la vida consagrada” “no puede haber vocaciones sacerdotales si falta estima por el sacerdocio, y entonces no hay diferencia entre tener sacerdote o no tenerlo.”

6. “Urge la formación de un seminario. Corregir algunas arbitrariedades litúrgicas.
Es necesario el encuentro con el misterio,
que no prevalezca el entretenimiento; ‘debe darse una participación activa y, al mismo tiempo, la sobriedad que facilita, también por medio del silencio, el encuentro con el misterio”…. Urge educación para la confesión y la eucaristía.

7. En el aspecto económico “debe realizarse un estudio sistemático de la situación económica y del sistema de sueldos y salarios. Tampoco resulta suficiente el ‘Ministerio del Compartir.”

8. “Urge un nuevo modelo de Iglesia para el Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos fundamentado según las enseñanzas de Benedicto XVI y de la Conferencia de Aparecida sobre la centralidad del encuentro con Cristo.

Esto debe implicar, como primera línea de vida eclesial, la centralidad del anuncio, la recuperación del valor del ministerio sacerdotal y de la vida consagrada, la formación de un seminario local y la atención al problema económico.

Solo a partir de Cristo y de un modelo de Iglesia Jerárquica se podrá tomar de nuevo en consideración el rol de los laicos y dar el justo valor a la opción por los pobres.

El acento vibrante debe volver a centrarse sobre la fascinación del encuentro con Cristo.”

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NOTAS:

(1): Es digno de destacar la eventualidad de esta visita apostólica delegada por el papa (2009), pues se trataba de la segunda visita apostólica al Ecuador en su historia, recordándose aquella delegación que le fue realizada a la Iglesia de Chimborazo mientras su polémico obispo ecuatoriano, Mons. Leonidas Proaño, y su labor pastoral estuvo rodeada de informales imputaciones de tendencias heterodoxas y de instrumentalizaciones marxistas.

(2): Cuyo texto preliminar y original se estima en italiano y de fecha 13 de septiembre de 2009.

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